La mediación en los procesos de familia

La mediación en los procesos de familia

La mediación en los procesos de familia o mediación familiar intrajudicial es una práctica implantada en algunos juzgados de España, como en el nº29 de Madrid, por el Consejo General del Poder Judicial en mayo de 2008. Se encuentra enfocada a que las partes que deciden iniciar un proceso judicial en el ámbito del Derecho de Familia conozcan la existencia de la vía de la mediación a través del juez, quien les remitirá a ella.

Con la mediación se busca dar la oportunidad a las partes de dialogar con la ayuda de un tercero reduciendo los puntos controvertidos y disminuyendo así la conflictividad del proceso, pues ambas partes, de común acuerdo, buscan la solución más favorable con las pautas que el mediador les ofrece.

Se puede acudir a mediación con cualquier asunto que se sustenta en los procedimientos de familia y, además, los momentos para acordar la derivación son amplios pudiendo darse incluso en la segunda instancia.

Una vez se acuerda la derivación a la mediación, el procedimiento judicial queda en suspenso hasta saber si las partes han logrado llegar a un acuerdo o no.

El proceso de mediación comienza con una primera sesión informativa presencial a la que pueden acudir las dos partes con sus letrados. Tras esto, las partes decidirán si desean continuar por la vía de la mediación o quieren acudir a la vía judicial.

Ventajas de la mediación

Las ventajas de la mediación son muchas, pero se debe destacar que por la vía judicial, en ocasiones, se tiene como resultado una sentencia desfavorable, lo que lleva a posibles incumplimientos posteriores, teniendo que iniciar en tal caso un proceso de ejecución para garantizar el cumplimiento de la sentencia. Con la mediación se consigue un acuerdo al que han llegado las partes mediante el diálogo y totalmente adecuado a su situación personal, reduciendo así el clima de tensión propio de los procesos con rupturas matrimoniales y repercutiendo de manera muy favorable en los hijos.

Además, la mediación ofrece un proceso notablemente más ágil que el judicial, así como más económico para las partes.

Por todo esto, el juez tiene un papel fundamental al ser quien debe impulsar el proceso de la mediación dando a conocer a las partes la existencia de esta figura, sus ventajas y la posibilidad de que si la experiencia no es satisfactoria retomar el procedimiento judicial.

Raquel Mena

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