La exploración judicial de menores: “Papá o mamá”

Ayer estuve viendo una película francesa estrenada en diciembre de 2015, dirigida por Martin Bourboulon, titulada “Papa ou maman (aviso que pueden existir “spoilers” de la película)”. En el inicio de la película nos presentan a dos padres triunfadores en su trabajo, que tienen tres hijos, de 9, 13 y 15 años de edad aproximadamente. Ambos deciden divorciarse de mutuo acuerdo, y en las primeras escenas se ve como acuden a la “funcionaria” que les guía en su divorcio de mutuo acuerdo, en el que ambos están de acuerdo en establecer una custodia compartida, y cómo ambos inicialmente se esfuerzan para que sus hijos no sufran las consecuencias de su divorcio, con situaciones muy divertidas y cómicas.

A continuación, ambos reciben una oferta laboral, al ofrecerles un puesto de trabajo muy importante que implica un traslado de país, pero ambos son capaces de ceder en beneficio del otro cónyuge y de los propios hijos. Pero la cuestión se complica, cuando se descubre la existencia de una relación extramatrimonial, que en principio en nada debía afectar a esos acuerdos, pero que termina haciendo imposible consensuar esos acuerdos (como la vida misma).

El argumento de la película se encuentra en que ambos padres luchan por no tener la custodia de sus hijos, teniendo conductas y acciones para procurar que no se la concedan, e incluso se les advierte, que los niños pueden elegir con que padre quieren vivir.

Y las situaciones que inicialmente son divertidas, terminan, a mi criterio, siendo verdaderamente dramáticas, porque los padres tienen conductas que afectan gravemente a sus hijos, a quienes dañan en el proceso que como adultos están siguiendo. Los utilizan arrojándoles contra uno y otro.

Es inevitable que por mi parte le otorgue a esta película la visión jurídica, porque no es habitual que los padres luchen por no tener la custodia de sus hijos, sino todo lo contrario. Pero en esa lucha, sí ocurre (aunque no es habitual) que los niños se conviertan en un arma arrojadiza entre los propios padres. Y en estas ocasiones, la realidad supera la ficción.

En nuestro derecho, el Código Civil, establece la obligación de oír a los hijos siempre que tuvieren la suficiente madurez y en todo caso a los mayores de doce años. Y cuando se produce una lucha por la guarda y custodia de los hijos, ya sea exclusiva o compartida, los juzgados llaman a los menores a realizar la prueba de “exploración judicial”, sin perjuicio que pueda acordarse la realización de un informe pericial por el gabinete psicosocial, aunque si los niños tienen la edad suficiente, este informe, resulta en la mayoría de las ocasiones, innecesario.

Este medio de prueba resulta fundamental, pero en algunas ocasiones, resulta inevitable que genere malestar o sufrimiento a los niños (sobre todo cuando es absolutamente innecesario llegar a pleito cuando hay dos padres comprometidos con el cuidado de sus hijos, a quienes siempre han cuidado conjuntamente desde su nacimiento). El desarrollo de esta exploración no es excesivamente largo, puede consistir en cinco o diez minutos en unas ocasiones y en otras, aproximadamente media hora, y su realización se efectúa por los jueces y fiscales con gran prudencia, efectuando preguntas a los niños que les permita sentir cómodos y puedan hablar con tranquilidad.

Pero lo que verdaderamente se les está preguntando es: “si quieren estar con mamá o con papá, o con ambos”, es decir, les obligamos a decidir, y nunca debemos olvidar que los padres somos conscientes y sabemos cuál va a ser la respuesta del niño, como tampoco debemos olvidar que por muchos conflictos que existan entre los padres, para cada hijo, su padre o su madre son sus principales figuras de referencia y siempre lo serán.

En un proceso de divorcio o de medidas paternofiliales, debemos intentar dejar de un lado los conflictos de los adultos, los motivos económicos o los deseos personales, y pensar en lo que verdaderamente necesitan los niños, que por regla general, consiste en estar con ambos padres, y que su padre y su madre continúen cuidándoles como siempre han realizado (por supuesto y como siempre digo, como regla general, porque no todos los padres y madres están implicados en el cuidado de sus hijos)

 

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