Derechos y obligaciones de los padres tras el divorcio

Derechos y obligaciones de los padres tras el divorcio

Muchas veces, ante un divorcio, uno de los cónyuges presupone que, como ya no está en el entorno familiar, las cosas cambian. Pero la realidad es muy diferente. Existen derechos pero, importante, también obligaciones.

La colaboración entre los padres siempre es fundamental y hace disminuir en gran medida los conflictos que pueden surgir a la hora de delimitar cuáles son esos derechos y esas obligaciones. Sin duda, lo mejor para los hijos es tener unos padres con sentido común y ganas de colaborar, que estén por la labor de llegar a acuerdos entre ellos en lugar de tener que recurrir a un juez que imponga orden y cordura, sobre todo si la custodia es compartida a tiempos parciales y en lugares diferentes.

Tanto si se quedan a cargo de sus hijos como si no, los progenitores tienen una serie de derechos y obligaciones para con ellos.

El progenitor que posea la guardia y custodia de los hijos tendrá derecho a tomar las decisiones de carácter cotidiano que afectan a los niños en su día y a administrar su pensión alimenticia. Pero, al mismo tiempo, tiene la obligación de alimentarlos, cumplir con el régimen de visitas e informar al otro progenitor de las incidencias importantes que le sucedan al menor.

Por su parte, el progenitor que no posea la guardia y custodia de los hijos tendrá por derechos disfrutar del régimen de visitas acordado, ser informado de todas las incidencias importantes, ejercer la patria potestad, que sigue siendo compartida salvo que el juez indique lo contrario y acudir a los tribunales en caso de que se produzca algún incumplimiento.

Además, tendrá la obligación de cumplir con todo lo acordado en el convenio regulador (régimen de visitas, pensiones alimenticias…) y de velar por sus hijos en todo lo referente a la salud, educación y desarrollo integral de su persona.

Los derechos y obligaciones, que tienen que estar bien definidos, consensuados y escritos en el documento del divorcio, deben proteger a los más débiles, que en estos casos siempre son los hijos. Por ello resulta fundamental dejar bien atadas todas las posibles relaciones de los padres con los hijos antes de tramitar cualquier divorcio.

Los progenitores deberían tener siempre presente que su principal responsabilidad como padres, aunque se hayan divorciado, es que sus hijos crezcan educados con amor, salud, buena alimentación, estudios y valores humanos. Por el mero hecho de ser padres, éstos  tienen un deber natural -y un derecho- de velar por sus hijos y de procurarles todo lo necesario para que puedan tener una vida digna. Eludir este deber supone un acto que debe ser sancionado por la justicia, pero sobre todo supone una muestra de irresponsabilidad y de falta de sensibilidad.

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