Cuando la resolución judicial ocasiona más problemas que soluciones

Este mes de septiembre, tengo varios asuntos derivados de resoluciones de controversia en el ejercicio de la patria potestad dictadas con carácter de urgencia en el mes de agosto (en las cuales no tuve intervención), por las cuales, más que solucionar el problema generado, han ocasionado muchos más.

En una de ellas, se dicta resolución judicial por la que se prohíbe a la madre salir del territorio español con el menor sin solicitar autorización judicial, resolución ajustada a derecho (a mi criterio) por cuanto es una cuestión que compete a la patria potestad, y en este caso la madre, debe solicitar el consentimiento del otro progenitor o subsidiariamente la correspondiente autorización judicial.  El problema se origina con posterioridad, cuando después del dictado de una resolución rápida y urgente, el Juzgado, tan diligente inicialmente, se convierte en una máquina lenta y pesada que no da respuesta a la situación generada por esa inicial resolución.

Si se quiere dictar una resolución rápida y urgente, por favor, tramiten también las restantes peticiones de la misma forma, porque en caso contrario, el problema no se resuelve, sigue creciendo y necesita una respuesta judicial de la misma forma. El resultado de todo ello, cinco procedimientos judiciales más, ante una respuesta judicial insuficiente.

En el mismo sentido quiero hacer referencia a otra resolución de controversia, en la cual tampoco intervine, sobre una solicitud de cambio de colegio, en la que no se tuvieron en cuenta las circunstancias concurrentes, ante la premura de la petición y la falta de una respuesta judicial acorde a dichas circunstancias, resolución que también fue otorgada por un tribunal no especializado de familia.

Y la tercera resolución judicial de la que he tenido conocimiento o me han consultado, sí fue dictada por un Juzgado de familia de Madrid, en la cual y gratamente comprobé como la respuesta judicial otorgada fue acorde a todas las circunstancias, y también pude comprobar que, gracias al conocimiento y experiencia del Magistrado, se dio no solo respuesta a la situación puntual existente, sino que ha evitado numerosos litigios entre las partes.

El derecho de familia no solo exige una respuesta puntual, sino exige una premura y diligencia superior a otros asuntos civiles, y una respuesta judicial adecuada a cada caso, porque estamos entrando en el núcleo de la persona, y las resoluciones judiciales afectan especialmente a la vida de cada persona.

Es absolutamente necesario que exista una especialización en esta materia por parte de los tribunales, y de esta forma, evitaremos resoluciones judiciales tan dispares y conseguiremos el verdadero acceso a la tutela judicial efectiva, sin diferencia por razón del lugar donde se reside.

 

 

 

23. septiembre 2016 by Paloma Zabalgo
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