1º) La consulta en el despacho, la solicitud de asesoramiento

En el mes de enero del pasado año, acude a mi consulta, una persona a quien llamaré Pedro, para solicitar asesoramiento porque está pensando proceder a su divorcio, pero aún no ha tomado esta decisión.

En la consulta le pregunto su situación familiar, sus ingresos, los de su esposa, a quien llamaré María, y la edad de sus hijos. Me cuenta que tiene dos niños pequeños de 6 y 7 años, que su mujer lleva dos años sin trabajar y que se dedica al cuidado de los niños, que les ayudan mucho los abuelos paternos. Su salario laboral asciende aproximadamente a 2.000 euros mensuales, su mujer se encuentra desempleada, percibiendo cuando trabajaba la cantidad de 1.200 euros mensuales. El domicilio familiar es privativo de él, pero ambos cónyuges tienen una casa en común en la que vivieron hasta trasladarse al domicilio de él.

Los niños acuden a un colegio concertado y van a comer a casa, el padre es quien les lleva por las mañanas y la madre se encarga de recogerlos hasta que llega el padre a su casa, aproximadamente sobre las seis. Al mediodía la madre es quien se encarga de ir a buscarlos y llevarlos, pero en muchas ocasiones van los abuelos paternos y el padre intenta ir a comer algunos días para estar con ellos. Ambos padres comparten los cuidados de los niños, pero al estar ella en casa, muchas gestiones recaen en la madre, si los niños se ponen enfermos y no van al colegio, se suelen quedar con la madre, al pediatra suelen ir los dos, siempre que el horario laboral del padre se lo permite. También ambos padres acuden al colegio y están al cargo de la evolución escolar de los hijos.

Me cuenta, que uno de los problemas de la pareja, se centra en que su mujer no quiere incorporarse al trabajo, que la situación económica es insostenible y que gastan más de lo que él gana. Estos problemas económicos han ido generando discusiones entre ellos, y han llegado a ser un problema serio, que unido a otras discrepancias entre ellos, ha supuesto que comience a pensar en divorciarse, perdiendo todo el cariño y el afecto que tenía hacia ella.

Me pregunta cuál es su situación, si podría tener la guarda y custodia compartida de sus hijos, y si no es así, las obligaciones a las tendría que hacer frente y cómo hacerlas. Si un Juez puede valorar que él puede tener esa custodia, y que repercusiones económicas tendría, y si puede hacer algo antes de tomar esa decisión de divorcio.

La respuesta que le doy en consulta cuando me pregunta sobre mi criterio para adoptar una decisión de divorcio no puede ser otra que recomendar inicialmente que si todavía existe cariño o amor, esas discrepancias pueden ser solucionadas mediante una terapia de pareja.

El siguiente paso, y si la decisión de ruptura ya se ha adoptado, intentar acudir a un mediador para que ayude a ambos a llegar a acuerdos conjuntos. En la mayoría de las ocasiones, no se consigue ni una medida ni otra, porque la relación está tan deteriorada que es imposible que uno y otro se escuchen.

La reunión continúa explicando por mi parte lo que supone un proceso judicial de familia, lo que significa un proceso de mutuo acuerdo, con la firma de un convenio regulador y las medidas que hay que acordar en el mismo, o bien, si tuviéramos que acudir al Juzgado, cuáles son los procedimientos a seguir, y las medidas a adoptar por un Juez.

Conforme a los parámetros familiares que me ha indicado Pedro, y conociendo en que partido judicial hay que interponer la demanda, en este caso, los Juzgados de Madrid, intento darle una respuesta a la cuestión más importante que me plantea, la petición de guarda y custodia compartida.

Una vez resueltas sus dudas y teniendo en cuenta las posibles medidas que establecería un juez, le indico al preguntarme sobre los pasos a seguir, es un primer intento de diálogo o acuerdo con su mujer, entre ellos o bien acudiendo a un mediador, y si no fuera posible esa comunicación entre ellos, me pondría en contacto con el abogado de su mujer, para intentar llegar entre abogados a ese acuerdo, transmitiendo las posiciones de cada uno de ellos. Después de la reunión quedo pendiente de que Pedro me indique si puede hablar con su mujer o bien, es necesaria mi intervención para intentar llegar a un acuerdo.

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